Quiero que mi hijo sea la estrella que yo no fui
La proyección de los padres en sus hijos puede estar bien enfocada pero también puede arruinarles la infancia
Daniel dio sus primeros golpes con 3 años por la afición de su padre al tenis y que ahora es la suya. Todos los alumnos de esta escuela comparten un sueño aunque a veces no sea fácil y tengan que renunciar a muchos planes. Es importante escuchar a los niños para ver si el entrenamiento les hace felices y si aguantan el nivel de exigencia. Para convertirse en una estrella hay que trabajar muy duro y los niños necesitan sentirse acompañados. Perderse la infancia puede acarrear a futuro problemas de identidad y autoestima.
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