Trump “lo quiere todo” en Venezuela, empezando por el petróleo
Designa para la transición a Delcy Rodríguez, que acepta cooperar con Washington
Los bailes, las bravuconadas y los mensajes en un inglés chapurreado han sido letales para Maduro. Trump consideró que el líder venezolano le estaba chuleando, que se tomaba como un farol el mayor despliegue militar de EEUU en el Caribe y Trump fue a por él. Ahora es la Casa Blanca la que se ríe de Maduro. No era su intención, ya que durante meses Trump buscó la negociación con Maduro en contra de halcones como su secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de cubanos exiliados, que cree que sin el apoyo de Venezuela el régimen cubano caerá como un castillo de naipes. En su entrevista de Año Nuevo, Maduro aseguró que solo hubo una llamada en noviembre. Sin embargo, días antes, el 23 de diciembre, Trump habló por última vez con él: fue un ultimátum que el líder venezolano no quiso entender. Dos días después de esta conversación, el 25 de diciembre, Trump aprobó la operación contra Maduro, que se fue retrasando hasta el 3 de enero. Una vez capturado llegó la sorpresa: en su primera rueda de prensa Trump situó a la vicepresidenta de maduro, Delcy Rodríguez, como la persona para gestionar la transición. La Casa Blanca llevaba meses pensando en ella como reemplazo de Maduro. Valoran su gestión de la industria petrolera y confían en que facilitará la entrada de petroleras norteamericanas. En cuanto a la oposición, el desprecio con el que trató Trump a María Corina Machado no pudo ser más claro. En la Venezuela de Trump, la democracia puede esperar.