Dos vidas unidas por la fascinación de los eclipses
Del desierto de Libia a un pueblo de Zamora, un astrofísico y un pastor comparten la misma pasión por capturar el esplendor de la corona solar
El prodigio de un sol que queda oculto y que nos brinda el esplendor de su corona, atrapa para siempre. La mirada de Josep, la captó entre las nubes de una parte de Kenia remota y peligrosa. También en medio de la nada en Libia, en las llanuras de Mongolia y algo frustrado en una Antártida tan cubierta que apenas permitía apreciar el fenómeno. Pero en todos los viajes había más alicientes. Observando los eclipses, hasta 43, pero también las reacciones que provocan. Su fascinación se convirtió en oficio, porque Josep es astrofísico. La historia de Joaquín es muy diferente. Es pastor de ovejas y de niño cuando iba con su padre a buscar al rebaño, quedó prendado del cielo hasta el punto de haberse construido un observatorio en su pueblo de Zamora. Desde aquí, en familia, vivirá ese fenómeno que nos unirá a todos bajo el signo del asombro.