El tren de borrascas tiene a los pescadores con la flota amarrada desde hace semanas
Si lo comparamos con el año pasado, hasta el 11 de febrero, se habían vendido casi 2.000 toneladas de pescado y este año apenas superamos las 800 toneladas.
Una borrasca tras otra ha mantenido la costa gallega con alertas activas prácticamente y eso se refleja en los mercados. En los puestos encontramos menos cantidad y variedad y precios más altos. Desde que empezó el año muchos de estos barcos, especialmente los más pequeños, no se han movido del puerto. La falta de capturas ha hecho que enero sea el peor en 30 años en las lonjas gallegas. En algunos casos la facturación ha caído a la mitad.