La solidaridad sin fronteras de los ceutíes
Las ONG alertan de la escasez de comida y bebida para los migrantes
Un té caliente y un sándwich alivian a duras penas la sed y el hambre de las seis niñas que recogió Fátima. También han dado un techo a Sucaina, de 24 años y embarazada de cinco meses. Particulares y ONG trabajan a destajo, por encima de, cada vez, más necesidades. Alertan de la falta de comida y agua para los migrantes. Aun así, consiguen ilusionar a Fatiha, de 33 años. Un bocado que bien vale una sonrisa. O a Yesim, de 20 años, soñando con cruzar a la península. Los locales siguen sufriendo las consecuencias de la avalancha humanitaria, con los supermercados, en ocasiones, con las estanterías vacías. Una ciudad al límite a la que le cuesta volver a lo de antes, pero que demuestra cada día su enorme solidaridad.