Preocupan los incendios de Sentmenat en Barcelona y de Grazalema en Cádiz
Se van controlando los fuegos de La Bisbal en Girona, el de Ribota de Sajambre en León y el de Soneja en Castellón
El incendio de Soneja, en Castellón, ya es solo humo. La llama de los últimos rescoldos se consumía con el fuego estabilizado y los bomberos refrescando las 183 hectáreas carbonizadas. El fuego vapuleado por el viento y la poca visibilidad para adentrarse en este paraje de la sierra de Espadán prendía el miedo entre los desalojados. Pero unas condiciones más favorables de las esperadas han ayudado a sofocar ese temor que ahora arde en Sentmenat, en Barcelona. Un foco que comenzaba en un campo de cultivo y se ha expandido a la masa forestal. Multiplicándose y obligando a confinar siete localidades. No es el único incendio activo en Cataluña, donde todavía se resienten del bocado gris de 2.300 hectáreas que las llamas le dieron a las montañas de La Bisbal d'Empordà. Las altas temperaturas y la baja humedad son un riesgo que ayudan a la propagación. En Grazalema, Cádiz, el comienzo de este fuego ha obligado a desalojar un hotel y a movilizar a más de cien efectivos. Trabajan para evitar que lo que empieza siendo un pequeño incendio acabe convertido en un desastre natural.