El aumento del calor y la falta de gestión forestal disparan los incendios
Expertos explican por qué cada vez hay incendios más grandes y devastadores
Los incendios de este verano empezaron a gestarse en invierno. Ha sido el comienzo de año más lluvioso de este siglo y eso alimentó la masa forestal, que al llegar el calor hace de combustible. Aunque lo más peligroso no son los árboles, sino lo que hay debajo, en la superficie forestal: la hojarasca, los arbustos y los matorrales. Las hierbas secas hacen de mecha, y cuando se declara un incendio facilitan su rápida propagación, explica el experto en gestión forestal Víctor Resco de Dios. Además, el cambio climático está adelantando y alargando el calor extremo, por lo que los incendios también. Ahora ya no sólo los vemos en verano, la temporada de riesgo se ha amplíado a todo el año. A eso se suma la falta de gestión forestal: habría que reducir todo ese combustible en al menos un millón de hectáreas, definiendo las zonas estratégicas que suponen un mayor riesgo. Además, cada vez hay más zona urbanizada en terreno agrícola, por lo que hay más población en situación de riesgo y no está suficientemente preparada para afrontarlo. Los expertos alertan también de otro factor de riesgo que está aumentando y tiene que ver con el calentamiento: las tormentas secas. La mayoría de los grandes incendios se originan por rayos. Hay que prepararse para un verano muy complicado y mentalizarse de que los incendios, como el calor, seguirán aumentando en los próximos años. Ya no son sólo un problema ambiental o social, alertan desde Greenpeace, son "un problema de seguridad nacional".