Panorama desolador para quienes vuelven a sus casas
La solidaridad entre vecinos está siendo fundamental para volver a una deseada normalidad
Vygante y Sebastian siguen en shock. Él salió en coche con su suegra de 83 años y ella se quedó para coger las medicinas de su madre, pero el fuego ya no le permitió salir, hasta que pasadas unas horas llegó un bombero a sacarla de la pesadilla. Historias como estas se oyen hoy por el Ayuntamiento, donde está el punto de atención a los damnificados, aunque lo primero de todo es asistir las emociones, que están a flor de piel. Unas 30 familias han regresado para ver cómo estaban sus viviendas, mientras siguen en casas de amigos. Y en esta vuelta a la normalidad, aunque nada sea normal, Juanfran, trabajador del Ayuntamiento, no para de cargar la furgoneta intentando llevar, sobre todo comida, a quienes lo han perdido todo. Estos días funciona la solidaridad entre vecinos, esa que animó a Eugenio en los primeros minutos a coger su coche e intentar avisar casa por casa. Cuando vio que él también corría peligro se quedó en su casa de campo refrescando todo. Eugenio mira ahora, con tristeza, ese horizonte quemado que nada tiene que ver con el paisaje que veía desde su casa.