La moda de presumir de músculo, abusando de la testosterona
Los médicos denuncian muchas peticiones de este producto sin estar diagnosticados
Entre el menú habitual de los gimnasios (proteína, creatina, magnesio…) se ha colado la testosterona. Y aunque no se atreven a admitirlo, notarse se nota entre máquina y máquina. Sobre todo, jóvenes que quieren más músculo cuanto antes, un milagro que solo se consigue con peligrosos suplementos. Las prisas por presumir, entrenadas en cientos de videos en las redes sociales, han llenado también las consultas médicas. Si antes solo los culturistas tomaban testosterona, ahora son chavales de entre 25 y 30 años. Sin conocer las consecuencias, mucho más graves que las lesiones. Tomarla en altas dosis o de forma indiscriminada puede tener un ictus o un infarto. Además, el paciente deja de producirla por sí mismo, lo que puede acarrear problemas de fertilidad e impotencia. Excesos, riesgo, que perjudican seriamente la salud.