La microbiota intestinal está relacionada con la calidad de nuestra salud mental
Cuanto mayor número de microorganismos y mayor diversidad en la microbiota, mejor
Al trasplantar microbiota de personas con depresión a ratones pronto se comprobó que desarrollaron conductas depresivas y que dejaban de relacionarse con sus compañeros. “Esto lo que nos está demostrando es que existe una correlación al menos en animales entre el estrés y la depresión y la microbiota intestinal”, apunta Ignacio López-Goñi, investigador y autor de ‘Microbiota y salud mental’. Y es que intestino y cerebro están conectados. “Las bacterias que tenemos en el intestino regulan la producción de cortisol que es la hormona principal del estrés, de nuestro cuerpo”, explica Mireia Vallés, jefa del Grupo de Investigación de Microbioma de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Y la calidad de esa microbiota influye directamente en la calidad de nuestra salud mental. “Cuanto mayor número de microorganismos y mayor diversidad tengas más relación tiene con una buena salud”, añade de Ignacio López-Goñi. Una dieta a base de ultraprocesados, grasas y azúcares reduce esa diversidad y aumenta el riesgo de ansiedad y depresión. Para cuidar de esa comunidad de microorganismos que viven en el intestino hay que consumir alimentos ricos en fibra, polifenoles y probióticos. “Sabemos que el kéfir, la kombucha… y otros alimentos fermentados son capaces de aumentar la diversidad de microorganismos de nuestra microbiota”, explica Fermín Milagro, investigador de nutrición de la Universidad de Navarra. Pero no es suficiente con una buena alimentación, también hay que hacer ejercicio, socializar y aprender a controlar el estrés. “Ser feliz depende de la microbiota pero lamentablemente no solo depende de la microbiota”, precisa Milagro. Se han identificado más de 300 enfermedades relacionadas con alteraciones de la microbiota.