El Mediterráneo, cada vez más caliente, alimenta tormentas, cada vez más virulentas
El calor del mar aporta humedad a las tormentas y multiplica su precipitación, una situación que ya no es tan excepcional y que desencadena toda una cadena de consecuencias
En la naturaleza todo está conectado y cualquier alteración puede generar una cadena de consecuencias. Es el caso de estas tormentas tan virulentas y la alta temperatura del mar mediterráneo. En ese espacio en el que se juntan las masas de aire es donde forma la tormenta. La alta temperatura del Mediterráneo hace que no solo aporta calor, sino también humedad, haciendo que esas tormentas acumulen mucha más precipitación. Las altas presiones, que actúan como ventiladores de la atmósfera, son las responsables de esas altas temperaturas del mar. El problema es que esta situación excepcional cada vez es menos excepcional. Una alteración, la subida de temperaturas, con una importante cadenas de consecuencias.