Llega el día más caluroso del recién estrenado verano con sofocos y temperaturas extremas
Las noches tropicales han alcanzado los 35 grados en algunos puntos de la península ibérica
Ni la brisa del mar termina de aliviar calores inéditos que obligan en Almería a rascarse el bolsillo: “Yo no tenía aire y me lo van a poner esta mañana”, describe una vecina de la ciudad. Lo cierto es que también genera un buen negocio en sectores concretos: “La gente quiere hielo, estamos a tope, por suerte” confiesa un repartidor. Y al extender su castigo por toda la península provoca el mismo uso del paraguas en Almería que al otro extremo, en Bilbao. Pocas palabras y mucha onomatopeya para esas sensaciones que se sufren en una escena descrita así por un paisano: “Casi sahariana… y sin el casi”. A 43 grados han llegado en la capital vizcaína. Rigores también en el centro, con alerta roja en buena parte de la meseta. En Toledo se ven turistas sobreviviendo al calor con pequeños ventiladores portátiles, o monjas que argumentan que el hábito es un buen aliado contra estas altas temperaturas, de efectos aislantes.