J033-BARCELONA CONSUMO COCAINA

19 de marzo 2026 - 13:42

Barcelona

El protagonista de esta historia comenzó a consumir cocaína en la adolescencia, primero solo los fines de semana. “Diría que soy adicto desde la adolescencia, aunque durante años consumí solo durante el fin de semana, fuerte durante tres o cuatro años”, explica. Con el tiempo, las circunstancias personales –pareja, hijos, trabajo– le llevaron a refugiarse en la droga hasta perder el control: “Me refugié en ella y no podía parar. Pasé a fumarla y consumí más. Siempre he tenido dinero, ese es un problema”.La espiral tuvo consecuencias devastadoras. “Engañas un tiempo, pero luego la gente se empieza a dar cuenta, dejas de ser coherente, te controla la droga. Perdí mi piso, lo perdí todo”, relata. Su consumo intensivo le provocó un infarto, una pérdida severa de peso, falta de apetito, irritabilidad y paranoias. “Mi vida era una cárcel de sensaciones”, resume al hablar de una etapa marcada por el deterioro físico y mental.Tras varios intentos fallidos de pedir ayuda –“Fui a un hospital y me dieron el alta”–, fue su médico de cabecera quien finalmente lo derivó a un centro de atención y seguimiento (CAS). “Al principio no quería, pero mi psiquiatra siempre ha tenido buena cara y me han ayudado mucho”, agradece. Hoy, tras completar el programa de desintoxicación, define su recuperación como “la batalla” de su vida: “Mucho más tranquilo, al principio cuesta, es como la ex. Siempre seré un adicto y no podré acercarme a según qué círculos”.Su consejo para quienes se sienten tentados por la cocaína es tajante: “Al principio sienta bien. Recomiendo que disfruten de pequeñas cosas, no hacen falta estímulos artificiales”. Advierte, además, de los riesgos asociados a la forma de consumo: “La cocaína esnifada es más fácil de adulterar, pero el que la fuma se va a dar cuenta si no es pura”.Desde el CAS donde se trata, el psiquiatra Pedro Sanz confirma que la pureza de la sustancia es un factor clave en la escalada adictiva. “La pureza de la cocaína influye en el incremento del deseo de consumir”, señala, y detalla que en el último año los pacientes atendidos por esta droga han aumentado un 5%, hasta suponer tres de cada diez personas en tratamiento, a menudo con una adicción asociada al alcohol. El perfil más habitual, apunta, es el de un varón de entre 40 y 50 años con años de consumo a sus espaldas, aunque subraya que se consume “con independencia de la clase social” y que a las mujeres “les cuesta más pedir ayuda”.En los programas de desintoxicación ya no se trabaja solo la vertiente médica. “Acompañamos también a nivel psicológico y social para corregir el resto de aspectos de su vida”, explica Sanz, que alerta de que el consumo de cocaína conlleva un mayor riesgo de problemas de salud mental y convive con nuevas adicciones emergentes: “Empezamos a recibir pacientes por adicción a cannabis y nuevas sustancias como ketamina, tusi o metanfetamina”.Mireia Ventura, directora internacional del área de drogas de Energy Control (ABD), advierte de que la cocaína que circula hoy en España es más potente y accesible que hace unos años. “En los últimos cinco años la pureza se ha duplicado. Esto genera más necesidad de consumir”, afirma. Aunque la adulteración también conlleva riesgos por el uso de sustancias tóxicas, el mercado actual combina una pureza elevada con un precio a la baja, lo que multiplica su alcance: “La accesibilidad hace que llegue a otros perfiles, su precio ha bajado. Si es más accesible, baja la percepción del riesgo”.Ventura insiste en que la diferencia entre usar cocaína de forma ocasional y desarrollar una adicción está en el salto al consumo cotidiano. “Una cosa es consumirla de fiesta y otra es tomarla en tu día a día”, explica. El problema, añade, es que muchas personas piden ayuda demasiado tarde: “La prevención es básica porque el problema de la cocaína suele aparecer cuando es demasiado tarde. Los que consumen cada vez necesitan más dosis para conseguir los mismos efectos”.Energy Control observa consumo de cocaína “en muchos perfiles y muchos grupos de edad” y recuerda que la composición real de la droga solo puede conocerse mediante un análisis químico. De ahí la importancia de los servicios de análisis y de la llamada prevención selectiva, dirigida a personas que ya consumen activamente. “Es importante el servicio de análisis para hablar con las personas sobre su consumo”, subraya Ventura, que también llama la atención sobre una generación que empezó a consumir hace tres décadas: “La gente que empezó a consumir hace 30 años ahora tiene familia, pero sigue consumiendo cocaína de vez en cuando”.

DESCRIPCIÓN DE IMÁGENES

1.- ANÁLISIS EN UN LABORATORIO

2.- TOTALES MIREIA VENTURA, DIRECTORA INTERNACIONAL DEL AREA DE DROGAS DE ENERGY CONTROL ABD

3.- TOTALES PEDRO SANZ, PSIQUIATRA DEL CAS.

4.- TOTALES COCAINÓMANO

5.- RECURSOS

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