El ingeniero Jesús Contreras explica en qué consiste el efecto lazo que podría haber provocado el accidente de Adamuz
“De ninguna manera pienso que pueda deducirse un defecto de vía en el descarrilamiento. Es una consecuencia”
Jesús Contreras, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos ha descartado que el descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz se debiese a un defecto de la vía. Según ha explicado, las soldaduras en las vías se radiografían con ultrasonidos antes de poner una vía en servicio. La posibilidad de que se rompa puede deberse a que existan poros interiores o a que se alcancen temperaturas muy por encima o por debajo de la temperatura media que se cree que alcanzará con su uso. “Es muy difícil que fuera la soldadura si está bien hecho el control. Partimos de la base de que hay controles muy estrictos y que están bien hechos”, ha dicho en una entrevista para Mediaset. Contreras también descarta el fallo humano y se decanta más por la posibilidad de que el efecto lazo entre el tren y el carril pudiera haber provocado el descarrilamiento. Se trata de un efecto dinámico de interacción, un fenómeno de resonancia que podría haber sacado el bogie (el armazón metálico articulado que soporta los ejes y ruedas) del carril. “De ninguna manera pienso que pueda deducirse un defecto de vía en el descarrilamiento. Es una consecuencia”, ha dicho sobre los tramos de vía que han aparecido rotos y que achaca a la propia violencia con la que el Alvia sufrió el golpe lateral del Iryo.