Huir tras un atropello puede suponer penas de hasta cuatro años de prisión
La ley endureció el castigo para los conductores que abandonan a las víctimas sin prestar auxilio tras un siniestro
Abandonar a un peatón tras un atropello puede acarrear importantes consecuencias penales. La legislación endureció las penas para los conductores que se dan a la fuga sin prestar ayuda a la víctima, una práctica castigada tanto por el daño causado como por la omisión del deber de socorro. Estos casos pueden derivar en delitos de homicidio imprudente, castigados con penas de entre uno y cuatro años de prisión, a los que se suma el delito de omisión del deber de socorro, que contempla condenas de entre seis meses y cuatro años de cárcel. Además, pueden implicar la retirada del permiso de conducir y otros delitos contra la seguridad vial. La colaboración ciudadana ha sido clave en algunas investigaciones para localizar a los responsables. Mientras tanto, las autoridades recuerdan la importancia de permanecer en el lugar de los hechos y auxiliar a las víctimas. El pasado año fallecieron 103 peatones en vías interurbanas. Aunque la limitación de velocidad a 30 kilómetros por hora ha contribuido a reducir las muertes en las ciudades, los atropellos siguen siendo frecuentes y muchos están relacionados con distracciones o imprudencias.