El hijo de Juana Rivas declara por primera vez ante el juez por maltrato de su padre
La mujer intenta demostrar que se llevó a sus hijos de Italia para protegerles
Juan Rivas fue condenada por sustracción de menores por un tribunal de Granada después de huir de Italia con sus dos hijos y denunciar al padre, Francesco Arcuri, por malos tratos físicos y psicológicos hacia los niños. Siete años después de este mediático caso, Gabriel, el hijo mayor de la pareja, ha declarado por primera vez ante un juez en Cagliari (Cerdeña). Según el relato del chico, que ya es mayor de edad, su vida era un infierno. “En muchos episodios mi padre intentó quitarme la vida”, ha dicho.
La mujer ha comparecido en calidad de testigo y perjudicada. Intenta demostrar que en 2017 no secuestró a los niños y que intentaba protegerles cuando se los trajo a España. Así intenta ratificar las denuncias que ha interpuesto durante años, acompañadas de fotografías y partes médicos.
El caso de Juana Rivas ha sido uno de los más complejos de la crónica judicial reciente en España y ha desatado un laberinto legal entre los dos países. Fue condenada inicialmente a cinco años de prisión, pena que el Tribunal Supremo rebajó posteriormente a dos años y seis meses. Tras recurrir las sentencias, en 2021 el Gobierno de España le concedió un indulto que redujo su pena de prisión a un año y tres meses, permitiéndole recuperar su libertad y mantener la posibilidad de solicitar la custodia en el futuro.
El progenitor sigue teniendo la custodía de Daniel, el hijo pequeño. La defensa de Juana Rivas, encabezada por el abogado Fabio Cannas, confía en que las declaraciones de hoy sirvan para obtener una sentencia firme que reconozca los hechos denunciados y cambie el rumbo de la situación familiar, permitiendo que el hijo menor regrese a Andalucía con su madre. Por su parte, Francesco Arcuri defiende su inocencia y ha negado sistemáticamente todas las acusaciones, manteniendo que las denuncias de Rivas forman parte de una estrategia legal. Hoy se han encontrado en los pasillos aunque la mujer ha preferido declarar detrás de un biombo para no tener que verse las caras.