Persecución por los tejados para detener al fugitivo Vázquez Patiño
Vivía encerrado en una casa desde que fue condenado a 23 años de cárcel
Daniel Vázquez Patiño vivía encerrado en una casa de Meicende, una pequeña aldea de la localidad coruñesa de Arteixo en la que están censados 3.783 habitantes. No salía nunca a la calle, contaba con una extensa red familiar para darle cobijo y su único contacto con el exterior era su actual pareja. Son los detalles que este viernes ha facilitado ante los medios Fernando López, jefe de la Sección de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional. Llevaban un año buscándole. Abrieron una investigación cuando un juzgado de la Audiencia Provincial gallega ordenó su detención e ingreso inmediato en prisión. Fue condenado a 23 años de cárcel en 2019 por abusos y agresiones sexuales a la hija de su expareja, una niña de 10 años, y a una amiga de ésta. Lo hacía habitualmente mientras duró la relación sentimental, entre 2012 y 2016. "Empleaba gran violencia para doblegar la voluntad de las víctimas, a las que amenazaba con matar si se lo contaban a algún adulto", ha señalado el inspector. La menor denunció estos hechos a raíz de la ruptura con su madre: "Se vio liberada de esa presión y de ese miedo y decidió denunciar". El pederasta constaba en la lista de los fugitivos más buscados de España. En una campaña difundida hace un meses se puede ver una reconstrucción con dos posibles aspectos.