La falta de recursos hizo que Alejandra no testificara contra su expareja y se rebajó el nivel de protección
La víctima decidió no testificar contra su expareja de la que se estaba divorciando, aceptando su promesa de que abandonaría el domicilio familiar
El crimen machista de Seseña, Toledo, vuelve a mostrarnos la vulnerabilidad excesiva de muchas mujeres con falta de recursos y arraigo que no culminan su procesos de denuncias por violencia de género ante el miedo a quedar desatendidas. Ese ha sido el caso de Alejandra asesinada presuntamente por su expareja, tras intentar matar minutos antes a su hijo de 20 años en la calle. Alejandra había denunciado por malos tratos a su pareja de la que se intentaba separar, pero la dependencia económica y la falta de arraigo hizo que siguieran viviendo juntos. Días antes del crimen se celebró el juicio y llegaron a un compromiso ante el juez: él se marcharía de casa. Era un engaño. En ese momento Alejandra no declaró contra él y perdió la protección que le otorgaba una valoración de riesgo medio. Se bajó el riesgo en el sistema viogen.