"Me desnudaron y dijeron "¡baila!"': 28 migrantes denuncian agresiones de militares en Ceuta
Amnistía Internacional destapa 50 casos que ya investiga la Fiscalía
La presión en las calles de Ceuta vuelve a incrementarse tras el último informe publicado por Amnistía Internacional (AI). La organización humanitaria ha documentado 28 nuevos casos de abusos graves, torturas y tratos degradantes cometidos presuntamente por miembros de las Fuerzas Armadas contra personas migrantes en las últimas semanas. Entre los testimonios más escalofriantes recopilados figura el de un joven que entró en la ciudad autónoma vestido de Charles Chaplin; su imagen dio la vuelta al munto. Tras ser interceptado por varios soldados que lo reconocieron, le trasladaron a una zona apartada. Incluso llamaron a otros por teléfono para avisarse de que "tenían al mimo" y que fueran allí. “Me hicieron quitarme toda la ropa, incluidos los calzoncillos y me dijeron "baila'”, relata. Ahora vive escondido, bajo amenazas y coacciones. El informe detalla un patrón de violencia sistemática que se ejecuta habitualmente de madrugada, coincidiendo con las horas en las que los migrantes duermen a la intemperie en la vía pública ante la falta de recursos habitacionales suficientes. Los abusos documentados incluyen: descargas de táser para inmovilizarles y aturdirles, taparles los ojos y la boca, propinarles palizas con porras reglamentarias que han derivado en fracturas de extremidades, traumatismos craneoencefálicos y contusiones múltiples. Después suelen romper los teléfonos móviles de los afectados y amenazarles con la deportación para infundir miedo y evitar que acudan a denunciar a comisaría o a los hospitales. Entre las víctimas hay 13 menores no acompañados. Amnistía Internacional eleva ya a 50 el total de casos documentados de torturas y tratos crueles en Ceuta desde el estallido de la crisis migratoria, a finales de julio. A pesar de los partes médicos y de las pruebas audiovisuales presentadas, ningún militar implicado ha sido apartado preventivamente y persiste la impunidad. Tras trascender las primeras informaciones, el Ejército de Tierra abrió una investigación interna de oficio, remitiendo de inmediato los expedientes a la Fiscalía y a los juzgados de guardia para depurar responsabilidades penales. Varios juzgados mantienen diligencias abiertas sobre los hechos. En paralelo a las acusaciones contra los militares, la tensión en las calles se plasma también en un escenario de denuncias cruzadas. Asociaciones profesionales del sector, como la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), han denunciado públicamente ataques directos, lanzamientos de objetos contundentes y agresiones físicas por parte de grupos de migrantes contra los soldados que realizan labores de vigilancia en los puntos más calientes de la ciudad.