Desde el control de trenes en Atocha denuncian la falta de personal en su plantilla
Los controladores reivindican su trabajo y la complejidad de tomar decisiones en el centro de control
Los controladores del tráfico ferroviario alertaron hace cinco meses de la creciente fatiga. El controlador se encargaba de una de las tres mesas que dirigen el sector sur del centro de mando. Él trabajaba en la 2. A su cargo estaban los 69 kilómetros afectados. Podría ser una explicación a un posible fallo humano. Cuando cayó el sistema LZB se detuvieron los trenes, menos el Iryo que iba en cabecera. Pero desde el centro de control activaron una señal que lo detuvo. Inexplicable. Porque dos minutos antes, el controlador le había dado al maquinista del AVE la orden de reanudar y además a marcha normal y no a vista con precaución. Tampoco se entiende que en una de las seis pantallas que tiene a su cargo el controlador en una mesa, no viera en una de ellas el punto rojo del Iryo parado y el AVE avanzando de manera preocupante. Ni el supervisor. Se investiga si hubo fallos de ocupación intermitentes, señales engañosas que dicen, son recurrentes.