Una compleja obra de ingeniería subterránea para colar hachís en la península
Un narcotúnel con tres niveles, raíles, vagones y sistemas de poleas para el traslado seguro de la droga
La localización del narcotúnel por la Policía Nacional, oculto bajo una nave industrial, ha desvelado que su elaborado diseño permitía trasladar los fardos de hachís sin contacto visual directo entre los participantes en el alijo. Para su correcto funcionamiento, la organización había instalado sistemas de bombeo e insonorización que mantenían operativa la infraestructura sin levantar sospechas. Desde la entrada del túnel había que descender por un pozo hasta un nivel intermedio donde se apilaban los fardos de hachís en palets antes de su extracción hasta el exterior, en lo que se conocía como la “narcodespensa”. Allí los fardos eran preparados y almacenados tras subirlos, gracias a un sistema de grúas y poleas diseñado para mover cargas pesadas, desde un nivel inferior. En este nivel es donde empezaba el laberinto propio de una mina. Estaba perfectamente estructurado vagones que se movían a través de un sistema de raíles de compleja construcción y propio de obras de ingeniería perfectamente diseñadas. Meses de investigación han logrado desactivar el corredor soterrado de la droga al servicio de las organizaciones criminales internacionales. Más de 250 agentes han ejecutado 29 entradas y registros en domicilios de Ceuta, Málaga (Marbella), Huelva (Villablanca), Cádiz (Los Barrios) y Pontevedra, donde se han aprehendido otros 228 kilos de hachís adicionales y 88 de cocaína en un trastero. La investigación se ha saldado con un total de 27 detenciones, más de 17 toneladas de droga intervenida, 1.430.000 euros en efectivo, 66 equipos de comunicación y 15 vehículos de lujo.