Un ciego recupera parte de su visión gracias a la estimulación cerebral
Es un caso único en el mundo
La vida de Miguel ha recuperado una valiosísima capacidad. A él y a otros tres invidentes se les implantó en el cerebro una prótesis de 3 milímetros compuesta de 100 microelectrodos. Este dispositivo del que salen algunos cables permitía enviar a la prótesis estímulos eléctricos que activaban funciones cerebrales relacionadas con la percepción visual. Así lograron resultados sorprendentes, pero lo de Miguel va más allá. Los otros invidentes perdían todo resto visual cuando cesaba la estimulación eléctrica. Miguel continuó desarrollando sus capacidades de percepción de objetos, letras o movimientos sin necesidad de estímulo eléctrico y conserva gran parte aún hoy, ya sin ni siquiera prótesis en el cerebro. Es solo un caso para llegar a un futuro, aún lejano, en que otras personas como él puedan recuperar, al menos en parte, lo que un día perdieron.