Ceuta, desbordada y solidaria
Son los vecinos quienes reparten ayuda donde las organizaciones no llegan
A las puertas de algunas casas de Ceuta salen al día cientos de fiambreras llenas hasta arriba de comida casera; bocadillos, ropa y agua. La solidaridad de los vecinos de Ceuta se ha convertido en la esperanza de los que no tienen nada. Porque la realidad que viven los migrantes es permanecer al raso, hacinados, sin más que unas mantas para taparse. Así, desde hace ya una semana. Casi 2.000 migrantes a la espera de asilo aguardan pacientemente en la Playa del Trampolín. Es el refugio, a pleno sol y a merced de la marea, que han encontrado cerca del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, el CETI. Saturado, deja sin techo y cama a miles, la mayoría subsaharianos. Allí, ya se instalan duchas a contrarreloj para que puedan asearse. La ola migratoria masiva que sacudió Ceuta el pasado jueves deja imágenes que responden a las de una ciudad colapsada. Tanto, que Yaser, con 21 años, ha descansado junto a otros dos amigos en el cementerio musulmán de Ceuta. Su mayor anhelo, cuenta, es encontrar trabajo para ayudar a sus padres. Y como ellos, tantos otros se cobijaban entre lápidas, aunque hace unas horas, una redada los expulsaba de allí.