Centenares de subsaharianos esperan desde hace días en la playa ceutí de el Trampolín a ser incluidos en un proceso de asilo
Reciben asistencia de Cruz Roja y de vecinos que les ayudan a comunicarse con sus familias
Pasan los días en la playa del Trampolín y la imagen no cambia. Siguen ahí, es la espera de los que esperan sin esperanza. Si miramos de cerca nos fijamos en lo más desprotegidos, son medio millar de subsaharianos que huyen de países como Eritrea, Mali o Sudán. Pero son algo más allá de un número. Su vida se ha convertido en un limbo que se hace eterno. Reciben comida de la Cruz Roja una vez al día y una vez al día les curan las heridas. Dicen que cuando no tienes nada, no tienes miedo a perder.