Carmen y Santiago derriban prejuicios
Down España exige justicia y respeto para un colectivo aún castigado por los prejuicios y el desconocimiento
Cuando las horas de estudio se acumulan, lo normal es fatigarse. A Carmen también le pasa. Pero Carmen es perseverante y obstinada. Primero logró seguir los pasos de su hermana e irse de Erasmus. Y se fue sola a Oporto, a una residencia con otros estudiantes con y sin discapacidad. Es la primera estudiante con síndrome de Down que ha vivido un Erasmus. Al regresar continuó sus estudios, y al concluirlos marcó otro hito: ser la primera persona con síndrome de Down que obtiene el título de grado medio sanitario en Farmacia y Parafarmacia. Desde hace un año trabaja en el Hospital Ramón y Cajal. Por si esto fuera poco, Carmen sigue estudiando, ahora para obtener el grado superior en Dietética, y asiste a un curso de cocina para complementarlo. Con tantas obligaciones ha tenido que dejar sus clases de danza, pero de vez en cuando saca tiempo para el baile. En esta afición se parece mucho a Santi, que también aspira a ser actor, y de hecho ha actuado ya en películas como “Los otros lados de la cama”. Santi es nadador y su estilo favorito para competir es el estilo más duro. Entrena por las tardes, de lunes a viernes, poque cada mañana trabaja en un hipermercado. Santi y Carmen son excepción, porque solo un 5% de personas con síndrome de Down trabaja en el mercado ordinario. Su ejemplo invita a abrir la mirada para lograr un mundo más justo e inclusivo. Es una de las cuestiones que reivindica la asociación Down España en la víspera del Día Mundial del Síndrome de Down. Exigen justicia y respeto y denuncian los prejuicios “invalindantes” que la sociedad sigue teniendo hacia las personas con síndrome de Down. Exponen también en una campaña que aúna sensibilidad y sentido del humor, cómo los límites están más en los prejuicios del resto que en personas capaces de superar a diario las barreras levantadas en años de prejuicios y desconocimiento.