Cámaras acorazadas para guardar los objetos de valor durante las vacaciones
Cada año se producen hasta 90.000 robos en viviendas y las joyas son el botín más preciado para los ladrones.
En el barrio financiero de Madrid hay una fortaleza que, a simple vista, puede pasar como un edificio más. Para acceder a su interior y recorrer sus pasillos no basta con una cara y una huella. Los lectores de seguridad leen, además, el pulso para asegurar que esa huella dactilar está conectada a una persona con vida. Así se consigue adentrarse en la cámara acorazada de mayor capacidad de España. Brian Lavio es el administrador del Centro de Valores y nos cuenta que en sus diez mil cajas de seguridad los clientes, empresas y particulares, guardan escrituras o testamentos, joyas o, incluso, "gente que tiene criptomonedas y quiere dejar su computador en una zona segura". Un espacio que es, en realidad, una doble cámara acorazada de 180 mil kilos. En sus 1.400 metros cuadrados también hay una sala en la que custodiar más de mil obras de arte. "Tenemos un control de termitas que pueden venir en algún cuadro y mensualmente se fumiga", asegura Cristian Cruz, director de experiencia de este Centro de Valores. Y atravesando sus puertas se llega también a una bodega con capacidad para más de cien mil botellas de vino. "Mucha gente acude a nosotros para no tener el riesgo de que sus frigoríficos, durante sus vacaciones, se puedan ver afectados por un apagón". Un 32 por ciento de quienes se van de vacaciones pasa entre una y dos semanas fuera de casa y el verano es cuando se producen muchos de los noventa mil robos en domicilio que, cada año, hay en España. Según Lavio, los bancos no están haciendo centros de seguridad actualmente "por el coste que conlleva la instalación". Un lugar infranqueable donde los bienes permanecen bajo llave y bajo control.