El arte funerario transforma los cementerios en auténticos museos al aire libre
La belleza de algunos camposantos como el de La Carriona, en Avilés, impulsa el necroturismo
Hay lugares donde el dolor y el recuerdo se convierten en arte. Un ejemplo es el cementerio de La Carriona, en Avilés, referente europeo del arte funerario. Data de 1890 y aquí descansan alrededor de 90.000 personas, en un auténtico museo al aire libre. Fueron los indianos, emigrantes que regresaron enriquecidos de México y Cuba, quienes encargaron panteones y mausoleos a los escultores y arquitectos más reputados de la época, inmortalizando su memoria. Belleza para los sentidos que hace que el necroturismo esté en auge. Manteniendo vivo el recuerdo de los que se fueron en esta hermosa ciudad para la eternidad.