La Albufera de Valencia está en peligro y al borde del colapso ecológico
Está cien veces más contaminada que el Mar Menor de Murcia
Investigadores alertan del grave deterioro del mayor lago de agua dulce de España, amenazado por sedimentos agrícolas y fenómenos climáticos extremos. El paisaje de marjales y arrozales que conforma la Albufera de Valencia, uno de los enclaves naturales más emblemáticos de la Comunidad Valenciana, está en peligro. Según el investigador Juan Soria, profesor de Microbiología en la Universitat de València, esta laguna costera es hoy la más contaminada de España y la tercera del Mediterráneo, con niveles de clorofila que alcanzan los 200 puntos, frente a los 2 del Mar Menor. La causa principal de esta alarmante situación son los millones de nutrientes y sedimentos que arrastran los campos de cultivo de arroz, que alimentan el crecimiento descontrolado de algas y provocan una pérdida progresiva de oxígeno en el agua. A esto se suma el impacto de fenómenos climáticos como la DANA, que ha acumulado grandes cantidades de fango, reduciendo el volumen de agua disponible y acelerando el deterioro del ecosistema. “La hemos visto marrón, roja y ahora verde”, explica Soria, que lleva más de cuatro décadas estudiando la Albufera. El cambio de color en la laguna es un síntoma claro de su desequilibrio ecológico. Lo que durante décadas fue un refugio natural para más de 300 especies, hoy se enfrenta a un futuro incierto. La Albufera no solo es el mayor lago de agua dulce de España, sino también un símbolo cultural y turístico de la región. Sin embargo, su degradación avanza sin freno. “Si el sistema no cambia, el futuro de la Albufera y de los animales que la habitan estará en verdadero riesgo”, advierte Soria. Mientras tanto, biólogos y expertos continúan sus investigaciones con la esperanza de encontrar soluciones que permitan recuperar el equilibrio ecológico de este espacio único. Pero el tiempo apremia, y la Albufera podría convertirse en otro ejemplo de cómo la presión humana y la falta de acción política pueden borrar para siempre un tesoro natural.