La acusación pide femicidio agravado para el asesino de la joven hondureña Keyla Martínez
Se celebra un segundo juicio porque no se realizó bien la investigación en el primero cuando se condenó al policía Jarold Rolando por homicidio involuntario
Nancy Martínez nos recibe en la floristería que regenta desde hace dos meses en un barrio del centro de Madrid. Es la hermana pequeña de Keyla Martínez, asesinada en una comisaria de Honduras hace cinco años. Su rostro se transforma al describir a su hermana, una enfermera de las de verdad, con vocación, que la cuidaba, cuidaba a todos, hospitalaria, con la cabeza muy bien amueblada y generosa, decidió encargarse de los hijos pequeños de una amiga que falleció. Nancy llegó a España como refugiada política, huyendo de una más que probable muerte, por defender que su hermana había sido asesinada, que no se había suicidado, como mantenía la versión oficial. La joven hondureña fue asesinada en una comisaría, durante un arresto que se investiga como ilegal. Más de 200 mujeres han sido asesinadas en Honduras este año donde el 95% de los feminicidios quedan impunes. El juicio terminó con una condena por homicidio involuntario, con una pena de prisión de seis años que el condenado, Jarold Rolando, no ha llegado a cumplir. Ni siquiera, relata Nancy, entró en la cárcel. Pasó tres años en un batallón militar y después fue puesto en libertad. La impunidad, señalan desde Amnistía Internacional, está detrás de estos asesinatos, porque matar a una mujer no tiene consecuencias, el 95 por ciento de los feminicidios, insisten desde AI, quedan impunes en Honduras. Un país con unas cifras insoportables muere asesinada una mujer cada 23 horas, más de 200 feminicidios en lo que va de año. Precisamente, por esta violencia Honduras tiene que aplicar el protocolo de Minesota en el caso de Keyla, al morir bajo custodia policial. Y es esta circunstancia, y el tesón de su familia por esclarecer la verdad, la que ha hecho posible repetir el juicio que se está desarrollando ahora y que quedará visto para sentencia a final de este mes de septiembre. La acusación particular pide feminicidio agravado, porque cree que está demostrado, por la grabación en las cámaras y el perfil psicológico forense del acusado Jarold Ronaldo. Asimismo, el perfil psicológico de Keyla descarta el suicido. Además, la autopsia revela que fue ahogada, “tapándole la boca y la nariz”, como explica la abogada de la familia “tapando la boca, callar a las mujeres”. Si es condenado por femicidio agravado, puede pasar en la cárcel entre 20 y 25 años. Y en eso confía Nancy, en que se haga justicia, pelea como lo haría su hermana, y asegura que no cesará de hacerlo, aunque tengan que acudir a tribunales internacionales. Nancy ha podido rehacer su vida en España, pero su corazón sigue con su hermana, sigue también adelante por ella, pensando en su fortaleza y en cómo le ayudó a emprender en la floristería que abrió en Honduras y que tuvo que dejar para salvar la vida.