Las belugas trasladadas a Valencia evolucionan favorablemente
4000 kilómetros de viaje, por tierra y aire, para evitar su muerte en la ciudad de Járkov
Plombi y Miranda ya están casi adaptadas en el Oceanogràfic de Valencia. Un equipo de veterinarios las ayuda a recuperarse de las adversidades de la guerra. Fueron rescatadas del delfinario Nemo, en Járkov, una ciudad arrasada por la guerra y en la que estas dos ballenas no tenían ningún futuro. Acostumbradas a los ruidos de las bombas estas ballenas cumplen hoy una semana en el Oceanogràfic de Valencia. El viaje fue largo y la logística todo un reto. Recorrieron 4.000 kilómetros por tierra y también por aire. La salud de Plombi, el macho de 15 años y de Miranda, una hembra de 14, evoluciona favorablemente. Aunque todavía están solas muy pronto conocerán a sus compañeras. Aunque no hablen el mismo idioma, parece que harán buenas migas. Final feliz para estas dos ballenas que, ahora sí, descansan lejos de la guerra.
-Redacción-