400 personas de España se sienten como Maricarmen por peligro de acabar sin casa
Un fondo buitre se niega a renovar los contratos
Un buitre gigante con su nombre al cuello preside un bloque de ocho edificios. Es el fondo de inversión que ahoga a hasta 400 personas que dicen sentirse un poco Maricarmen. El de Mariví es el primero de los contratos de alquiler que vencen y que se niegan a renovar. Ella no puede vivir en cualquier casa debido a sus problemas de movilidad. Esta tarde los vecinos se manifiestan con una respuesta clara. Un acto cotidiano, el de entrar en casa, Paloma no sabe cuánto le va a durar. Vive en el centro de Granada desde su más tierna infancia, toda una vida de recuerdos. Con un contrato de 360 euros que firmó su padre que pasó a su madre. Ambos murieron y un gran tenedor compró el edificio, acabando con los últimos vecinos que resisten en el centro de las ciudades.