Corrupción y tráfico de influencias, la condena de Ábalos y Koldo
El Tribunal Supremo los condena a 24 y 19 años de cárcel respectivamente
La sentencia describe una trama de corrupción orgánica y estructurada que aprovechaba sus posiciones de Gobierno. No habla de un acto aislado, sino de colonización de las instituciones y empresas públicas. Es un ataque a la legitimidad del sistema democrático mediante el uso de poder político para lucro personal. Abalos era el jefe de la organización y utilizó su autoridad como Ministro de Transportes y su cargo en el PSOE. Cometió cohecho continuado al cobrar sobornos; 10.000 euros mensuales para "gastos fijos" y el alquiler su pareja Jessica Rodríguez. Para su propio piso simuló un contrato sujeto al tiempo que proporcionara contratos públicos. El delito de Corrupción por el contrato millonario de mascarillas para la empresa Soluciones de Gestión. Solicitó una comisión de 2.000.000 de euros que no queda probado que cobrara. El de Tráfico de influencias para la contratación de su pareja Jessica Rodríguez y su amiga Claudia Montes en empresas públicas y malversó al pagar a Jessica sin que fuera a trabajar. El exministro cobró dádivas, otro cohecho en forma de vacaciones en Marbella y un chalé en Cadiz. El Supremo considera que fue un pago por gestiones para el rescate de Air Europa y la concesión de la licencia de hidrocarburos a la empresa Villafuel S.L. Koldo García ayudó en todos los delitos, actuó como mano derecha y ejecutor de los planes y decisiones, influyó para la gestión de contratos, gestionó el dinero en efectivo y sirvió de enlace con los empresarios beneficiados.