Castilla y León pone a prueba los pactos PP-Vox
Con el 15-M se cierra el tren electoral que permitirá averiguar el grado de entendimiento en las derechas
Las elecciones de este domingo en Castilla y León, las terceras autonómicas en tres meses, suponen un punto y seguido en el calendario electoral y, sobre todo, un test para la reedición de los malogrados pactos entre el PP y Vox. Las dos fuerzas han mantenido un duro enfrentamiento a lo largo de la campaña, con cruce constante de acusaciones. Las encuestas no arrojan un escenario para la comunidad castellano-leonesa muy distino al que dejaron las elecciones en Extremadura y en Aragón: un PP que, no obstante, necesitaría de los votos de un Vox ascendente para poder gobernar, frente a un PSOE y unas fuerzas de izquierda que continúan incapaces de detener el auge de las derechas en el país.