La visita de Xi Jinping a Estados Unidos deja la mesa diplomática vacía de acuerdos
“Nunca nos hemos llevado mejor”, anuncia el presidente de los Estados Unidos sobre las relaciones con China
Posado de gala con todo el boato, ante la cena de Estado en la Casa Blanca. El anfitrión Donald Trump agasaja al líder chino Xi Jinping, en un banquete en el que el estadounidense se prodiga en elogios ante el hombre con el que libra el pulso por la hegemonía mundial. "Nunca nos hemos llevado mejor", afirma tras regalarle lo que se ocultaba bajo esa lona: una estatua de un águila calva, símbolo de Estados Unidos. El presidente chino no ha traído su obsequio, pero lo ha anunciado: dos osos panda para el zoo de Atlanta. Mientras en su discurso aboga por la cooperación entre las dos grandes potencias. En esa cena a la que han asistido millonarios y grandes magnates tecnológicos, la carrera por el control de la IA es una de las batallas. Pero más allá de su tregua arancelaria, ningún avance concreto en los asuntos sobre la mesa que pasan por otros temas como Irán o Taiwán. Falta de anuncios contrarrestada por el simbolismo de la cumbre y los halagos mutuos. Música para los oídos, como la que han escuchado las primeras damas.