Starmer, en la cuerda floja
Carlos III ha presentado esta mañana ante el Parlamento el programa de Gobierno para el próximo año
Hoy todas las miradas no han estado pendientes del rey Carlos III, que junto a la reina Camila ha asistido al Parlamento británico, con toda la pompa y boato que manda la tradición, para leer el discurso de apertura del nuevo curso político. Sino que hoy, todas las miradas se han fijado en el primer ministro británico, Keir Starmer, cuyo futuro político pende de un hilo y va a depender en buena parte de cómo los suyos, los laboristas, se tomen sus propuestas de gobierno leídas por el rey. Un discurso mirado con lupa con propuestas sobre inmigración, sanidad pública o los vínculos de la Unión Europea tras el Brexit, con las que Starmer intenta así aplacar la rebelión interna surgida tras el batacazo en las elecciones municipales. Por ahora, ninguno de sus críticos ha dado un paso al frente ni han consensuado un posible sustituto. El ministro de Sanidad, Wes Streeting ha guardado silencio tras su breve encuentro de hoy con Starmer, aunque según los medios británicos, está pensando en dimitir para pelear por el liderazgo del partido. Quién sí ha hablado para pedir a los suyos que den un paso atrás ha sido el viceprimer ministro británico, David Lammy, quien ha asegurado que el único beneficiado de la crisis en las filas de los laboristas es la derecha populista de Nigel Farage que ya arrasó en las elecciones locales.