Rumanía intentó interceptar el dron ruso con aviones F-16 pero volaba demasiado bajo
El gobierno rumano se ha dirigido a la OTAN reclamando un refuerzo urgente de sus capacidades antidrones
Rumanía se ha despertado sobresaltada este viernes por el impacto de un dron ruso en su territorio. Ha sido en la ciudad de Galatí. El arma recorrió unos diez kilómetros dentro del espacio aéreo del país antes de estrellarse contra un edificio residencial mientras los vecinos dormían. Dos personas resultaron heridas: una mujer y un adolescente. El incidente ha sido calificado por el Gobierno de Bucarest como una escalada grave e irresponsable por parte de Rusia, aunque las autoridades militares han matizado que no lo consideran un ataque deliberado contra territorio rumano, sino una consecuencia directa del conflicto que se libra a escasos kilómetros de su frontera. En cuanto el aparato cruzó el límite aéreo, Rumanía activó a sus cazas F‑16 para interceptarlo. Sin embargo, el dron volaba a una altura tan baja que derribarlo habría supuesto un riesgo para la población civil. Esa limitación operativa ha llevado al Ejecutivo rumano a solicitar a la OTAN un refuerzo urgente de sus capacidades antidrones, un ámbito que se ha convertido en prioritario para los países aliados situados en el flanco oriental.