La renovación del Constitucional desata una crisis en Polonia
El gobierno de Tusk y la oposición ultraconservadora chocan por el control del Tribunal
Lo visto anoche ante la sede del Constitucional de Polonia es inaudito. Carnet en mano, su presidente trata de acceder. El ejecutivo lo ha supendio del cargo por haber bloqueado el nombramiento de nuevos integrantes elegidos por el parlamento. Lo apoyan manifestantes de la oposición ultraconservadora, enfentada al primer ministro Donad Tusk por el control del alto tribunal. Con la policía desplegada, la tensión es máxima. En un choque institucional, donde maniobran el gobierno de centro y el partido nacionalista Ley y Justicia, el presidente del país, cuya figura no tiene atribuciones ejecutivas, toma partido por estos últimos. De viaje a África, su avión da la vuelta y se presenta casi a trompicones en el lugar para apoyar al presidente del Constitucional. La oposición acusa a Tusk de perpetrar un golpe de estado. Pero el primer ministro, que lleva años intentado renovar la composición del Constitucional, denuncia maniobras de los ultranacionalistas para perpetuar en el cargo a los magistrados elegidos cuando gobernaban ellos.