La política migratoria de Trump se cobra el primer alto cargo en inmigración
La última muerte a manos de los agentes ha hecho reaccionar al presidente Trump
Frente al hotel en el que se alojan agentes de inmigración celebran que Greg Bovino se va de Minneapolis. Con sus armas: silbatos y cacerolas, plantan cara a las barras de madera, los empujones y las detenciones. No es suficiente, dicen, hay que juzgar a quienes mataron a Alex Pretti y Renne Good, cuya actuación desproporcionada Bovino justificó. Le envían a California, donde se jubilará en breve, pero la Casa Blanca no critica públicamente su labor. Venden su marcha como un relevo de caras. Ahora será Tom Homan, el zar de las fronteras, el que se ocupará de las operaciones de inmigración en Minnesota. Se espera que rebaje la violencia y se centre en deportar a inmigrantes con antecedentes y que abandone las tácticas militares de Bovino en zonas urbanas.