Orbán, en la cuerda floja
Tras 16 años en el poder de Hungría, las encuestas lo dan por derrotado
Viktor Orbán no parece dispuesto a perder el poder y el mandatario húngaro alimenta ya el fantasma de la injerencia extranjera y el fraude electoral. “Nuestros oponentes no se detendrán ante nada para tomar el poder. Hay un intento organizado de cuestionar la decisión del pueblo húngaro mediante el caos, la presión y el descrédito internacional”, asegura el líder ultranacionalista. Aunque quien ha contado con el apoyo extranjero ha sido él. De Rusia o de Estados Unidos, con todo un vicepresidente Vance como estrella invitada y con Trump al teléfono. Este domingo los húngaros acudirán a las urnas en unas elecciones parlamentarias que no solo van a determinar el futuro de su líder y del país, sino de la Unión Europea. Porque en estos 16 años en el poder, Orbán ha restringido los derechos democráticos y los medios de comunicación de Hungría, pero también se ha convertido en referente de la extrema derecha europea, del movimiento MAGA y una piedra en el zapato de la Unión Europea a la hora de aprobar sanciones contra Moscú o ayudas a Ucrania. El aumento del coste de la vida, los escándalos de las élites políticas y su proximidad a Putin han alimentado el descontento de los húngaros que, según las encuestas, este domingo pueden dar la victoria a la formación de Peter Magyar, antiguo leal a Orbán y ahora líder del partido de centroderecha que ha prometido devolver a Hungría a la senda europeísta.