La OMS alerta de que la lluvia ácida puede tener riesgos para la salud tras los ataques a refinerías en Irán
Muchas de las bombas que están cayendo en refinerías liberan gases tóxicos a la atmósfera
Es una de las imágenes que más vemos estos días, humo negro que cubre el cielo de Irán tras los bombardeos. Pero cuando las bombas caen en instalaciones petrolíferas, ese humo se vuelve muy tóxico y si el ambiente está húmedo se crea el cóctel perfecto. El domingo Teherán amanecía con una lluvia negra y aceitosa. La OMS alerta sobre esta "lluvia ácida" que supone un peligro para la población. Explican que Irán está emitiendo alertas y pidiendo a la gente que no salga de casa porque las explosiones en refinerías liberan dióxido de nitrógeno y de azufre. Gases tóxicos y corrosivos en una atmósfera húmeda que producen precipitaciones mucho más ácidas de lo normal, muy dañinas para la piel, los pulmones y los ojos. Además, no es sólo Irán, la lluvia ácida no respeta fronteras. Esas nubes tóxicas se están desplazando ya hacia países asiáticos, y si sigue cayendo tendrá consecuencias importantes a largo plazo: puede acidificar suelos, lagos o ríos. Un riesgo añadido para una población que trata de sobrevivir cada día bajo las bombas.