Natalie Harp, el ‘chupete humano’ de Donald Trump.
La misteriosa asistente del presidente de Estados Unidos que solo le dice lo que le gusta escuchar.
La sombra de Donald Trump camina con tacones altos por la Casa Blanca. Tiene 35 años y un puesto aparentemente discreto como asistente ejecutiva del presidente. El nombre de Natalie Harp pasaba desapercibido entre el staff presidencial hasta que el senador demócrata Jon Ossoff, la situó esta semana entre las aficiones del presidente estadounidense. Porque Natali Harp, es mucho más que una asistente. Es una mujer que controla buena parte de lo que llega hasta el presidente y, sobre todo, escribe o transcribe muchos de los mensajes que Donald Trump dispara a través de su red social. Su historia con el presidente estadounidense comienza casi como un acto de fe. Natalie Harp, sufrió un cáncer de huesos y cree que le debe la vida a Donald Trump. Afirma que pudo acceder a un ensayo clínico gracias a una ley que el presidente aprobó durante su primer mandato. Desde entonces, su gratitud hacia Trump se ha transformado en devoción. Trump quedó encantado y Harp pasó de admiradora a colaboradora. Tras las elecciones de 2020 trabajó en un canal de televisión desde donde defendió las falsas acusaciones trumpistas de fraude electoral. Después regresó junto a Donald Trump y ya no se ha separado de él. Incluso habría formado parte del selecto y reducido grupo que acompañó al presidente estadounidense en su reciente y discreto cambio de avión en la cumbre de la OTAN en Turquía. Algunos medios estadounidenses afirman que en su cabezonería por acompañarle llegó a viajar en el maletero de un coche de la caravana de Trump porque no cabía en otro sitio cuando este se dirigía a declarar un juzgado de Nueva York en 2023. Esta semana la prensa estadounidense ha publicado algunas de las notas que Natalie Harp le hacía llegar a su venerado presidente. Maggie Haberman, corresponsal del New York Times en la Casa Blanca, ha descrito a Natalie Harp como una asistente que consuela a Donald Trump solo con lo que el presidente quiere escuchar. En una Casa Blanca donde la lealtad cotiza al alza, Natalie Harp posee una cualidad difícilmente superable. Antes de conocer a Donald Trump, ya lo idolatraba y después también lo sigue haciendo.