Miles de rusos residentes en el extranjero observan con escepticismo las elecciones en su país
Con la oposición debilitada, perseguida y varios partidos prohibidos, se celebran unos comicios cuestionados por los críticos del Kremlin
Rusia celebra este domingo elecciones legislativas por primera vez desde el inicio de la invasión de Ucrania. En unos comicios marcados por las restricciones a la oposición, el presidente Vladimir Putin aspira a superar el 50% de los votos con una maquinaria electoral plenamente controlada por el poder. La cita electoral se desarrolla en un contexto en el que varios partidos han sido prohibidos, la oposición es perseguidda y numerosos opositores se encuentran encarcelados, circunstancias que han alimentado las críticas sobre las garantías democráticas del proceso. Miles de ciudadanos rusos residentes en el extranjero llevan votando desde el pasado viernes. Sin embargo, algunos exiliados han optado por no participar. Es el caso de un colaborador del opositor Alexéi Navalni residente en Lituania, que asegura haber renunciado a acudir a las urnas tras recibir recomendaciones de su entorno para no entrar en la embajada rusa. Además, sostiene que la falta de garantías democráticas hace que su voto no tenga efectos reales sobre el resultado final, una percepción compartida por la mayoría de los opositores a Putin residentes tanto en el extranjero como en el interior del país.