Miles de japoneses visitan el polémico santuario Yasukuni en el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial
El recinto estrena restricciones al uso de uniformes militares y disfraces
Miles de japoneses acudieron este sábado 15 de agosto al santuario Yasukuni, en Tokio, para conmemorar el 81º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, en una jornada marcada por la entrada en vigor de una nueva prohibición sobre el uso de uniformes militares y disfraces en el recinto. El santuario anunció el pasado 7 de agosto que quedaba vetado el acceso con vestimenta de carácter militar o de cosplay, salvo para miembros de las Fuerzas Armadas en servicio, con el objetivo de “preservar la tranquilidad y la dignidad del recinto sagrado donde reposan los caídos en la guerra”. La medida no pareció afectar a algunos visitantes habituales. Sumiyo Kawahara, de 70 años, que lleva décadas visitando el lugar vestido con un uniforme de la Marina Imperial japonesa, explicó que respetó la nueva normativa. “Cuando entré en el santuario me quité el uniforme. Presenté mis respetos con ropa normal, no con este uniforme militar”, afirmó. Sin embargo, la nueva restricción no impidió la presencia de grupos nacionalistas de derechas, varios de cuyos miembros acudieron al santuario durante la mañana realizando cánticos patrióticos y gritos de “banzai”. Para varios países vecinos de Japón en Asia Oriental, Yasukuni sigue siendo un símbolo polémico. En el santuario están homenajeados cerca de 2,5 millones de muertos de guerra, entre ellos 14 dirigentes japoneses condenados por crímenes de guerra de máxima gravedad tras la Segunda Guerra Mundial, así como más de un millar de personas declaradas culpables por tribunales aliados. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, envió una ofrenda ritual al santuario con motivo de la conmemoración, mientras que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, realizó una visita al recinto durante la mañana. Ningún primer ministro japonés en ejercicio visita Yasukuni desde que Shinzo Abe lo hiciera en diciembre de 2013, una decisión que provocó críticas internacionales y la expresión de decepción por parte de la Administración estadounidense de Barack Obama. El último jefe de Gobierno que acudió al santuario en la fecha exacta del aniversario de la rendición japonesa fue Junichiro Koizumi, padre del actual ministro de Defensa, en 2006.