El malestar recorre Europa
La vivienda, los salarios y la desconfianza en las instituciones alimentan el malestar
Una cosa son las protestas estudiantiles o contra la corrupción y otra el saqueo de tiendas o el incendio del tribunal supremo en Albania. Los expertos distinguen la protesta legítima de la violencia de grupúsculos organizados que buscan. Desestabilización que puede urdirse desde fuera o desde dentro. La falta de horizonte vital es un problema trasversal. Se agravan los problemas de vivienda, de salarios, y aumenta el descontento y la desconfianza de los ciudadanos en sus instituciones. Y a esto se suman las tensiones por los movimientos migratorios, la brecha tecnológica. Cambios estructurales complejos que precisan de más razón y menos populismo. En Italia, Meloni prepara un endurecimiento de las medidas de seguridad y sacará a las calles de Milán 500 militares.