Irán justifica la decisión de volver a cerrar el estrecho de Ormuz por los incesantes ataques de Israel sobre el Líbano
Las autoridades libanesas hablan de "masacre" en los peores ataques desde el inicio de la guerra
Es el mayor ataque coordinado de Israel contra Hezbolá en el Líbano desde que comenzó el conflicto. Una lluvia de 160 bombas que caen en apenas 10 minutos sobre Beirut. Israel, que interpreta a su manera el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, no ha incluido en la tregua al Líbano. Se mantienen las órdenes de desalojo masivas y desde Tel Aviv advierten que continuarán atacando sin descanso hasta agotar, dicen literalmente, todas las oportunidades. Más de 100 objetivos han sido golpeados esta tarde, dice Israel que centros de mando y posiciones militares de Hezbolá, pero sobre el mapa y con imágenes, lo que se ven son edificios residenciales. Todavía sin cifras oficiales, los muertos se calculan por decenas y habría cientos de heridos. Sobre el centro de la capital libanesa, carretillas retiran escombros y coches calcinados. La prioridad es salvar la vida de quienes todavía pueden estar bajo los escombros. El objetivo de Tel Aviv es el líder de la milicia chií, Naim Qassem, pero los ataques no se concentran sólo sobre Beirut. Israel, ajeno al alto el fuego, también continúa su ofensiva en el sur del país bombardeando ciudades como Tiro o lanzando misiles sobre una cafetería de la ciudad portuaria de Sidón. Netanyahu quiere trazar un perímetro seguro más allá de las fronteras de Israel, por eso están dispuestos a no dar ni un paso atrás. Según el Ministerio de Salud del Líbano, los muertos se cuentan ya por centenares y los heridos por miles.