Se investiga como un crimen de odio un tiroteo en la principal mezquita de San Diego, California
Hay cinco muertos, entre ellos, los autores de los disparos, dos adolescentes de 17 y 18 años
La primera en dar la voz de alarma fue la madre de uno de los agresores. Su hijo adolescente se había ido de casa, armado, dejando una nota de suicidio. Aunque antes de, presuntamente, quitarse la vida, el atacante y un amigo, vestidos de camuflaje, fueron a la mayor mezquita de San Diego, en California, y comenzaron a disparar. Mataron a tres personas, entre ellos, el guardia de seguridad, cuya actuación, aseguran, fue crucial para evitar una masacre mayor. Los cuerpos de los agresores de 17 y 18 años, fueron hallados dentro del coche a tan solo unas manzanas de distancia del complejo de la mezquita, también escuela donde los niños consiguieron salir ilesos, aunque en shock. Odai, de 9 años, reconfortado por su madre Gazatí, cuenta cómo escuchó numerosos disparos y cómo se refugiaron en el armario hasta que llegaron los agentes especiales. Un nuevo tiroteo en Estados Unidos, este con un claro componente de odio, no solo por el objetivo: un centro islámico, sino porque en una de las armas de los agresores estaba escrito: discurso de odio y había textos anti-islámicos en el automóvil de los pistoleros. Una situación terrible, ha zanjado Donald Trump antes de pasar a la siguiente pregunta.