La Inteligencia Artificial irrumpe en el Mundial y abre el debate sobre el futuro del fútbol
Las nuevas tecnologías mejoran el análisis en tiempo real pero plantean dudas sobre la emoción y la presión en el deporte
La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías se han convertido en protagonistas inesperados del Mundial, transformándose en una herramienta clave para todas las selecciones. Lo que hace cuatro años parecía ciencia ficción, ahora está presente en cada detalle: una veintena de cámaras registra cada movimiento de los jugadores, cuyos cuerpos han sido digitalizados para generar un volumen masivo de información. El balón, denominado Trionda, incorpora un sensor capaz de enviar señales al árbitro en casos de fuera de juego o detectar contactos con la mano, desvíos y pases con precisión milimétrica. En total, se recopilan hasta 150 millones de datos por partido, procesados en tiempo real por la IA, que permite, por ejemplo, analizar las jugadas de tiro a puerta más frecuentes del rival. Sin embargo, su uso abre interrogantes. Expertos recuerdan que la IA no es una ciencia exacta, sino estadística, y advierten del riesgo de restar imprevisibilidad al deporte. Además, el control extremo de datos aumenta la presión sobre los jugadores. Aun así, quedan ejemplos que desafían el algoritmo, porque no todo son cifras. La IA hubiera descartado de primeras a un base de un equipo de baloncesto diez centímetros más bajo que la media. Uno como Jalen Brunson, la mega estrella de los New York Knicks, que compensa su baja estatura con excelente fuerza física, inteligencia táctica y que la semana pasada fue crucial en la consecución para su equipo del primer título de la NBA en 53 años.