Un hospital veterinario se convierte en refugio para evacuados y sus mascotas tras el terremoto en Japón
La falta de centros de acogida que admitan animales lleva a decenas de afectados a buscar alternativas para no separarse de sus perros y gatos
Tras el terremoto que sacudió el suroeste de Japón el pasado 28 de julio, muchos evacuados han tenido que enfrentarse a un problema añadido: encontrar un refugio en el que también fueran aceptadas sus mascotas. Es el caso de Tomoko Takaoka, una trabajadora de una fábrica, de 31 años, de la ciudad de Kumamoto. Cuando se produjo el seísmo, aseguró haber sentido una sacudida más fuerte que la del gran terremoto que afectó a la región en 2016. En su lugar de trabajo, los muebles cayeron al suelo por la fuerza del temblor y ella salió corriendo al exterior. Al regresar a casa comprobó que, aunque la estructura de la vivienda no había sufrido daños graves, sus pertenencias estaban esparcidas por todas partes y tanto el suministro eléctrico como el agua corriente habían quedado interrumpidos. Tampoco conseguía contactar con sus padres. Además, debía cuidar de otros dos miembros fundamentales de su familia: sus perros, la chihuahua Ku y Sheri, un cruce de chihuahua y caniche. Takaoka encontró numerosos centros de evacuación donde poder refugiarse, pero ninguno permitía alojarse con mascotas. La primera noche la pasó en su coche, una situación especialmente difícil debido a las altas temperaturas del verano japonés. Finalmente, a través de mensajes publicados en redes sociales, descubrió un lugar que sí aceptaba a personas evacuadas junto a sus animales: un hospital veterinario situado en el centro de Kumamoto. “Son como mi familia. Quiero estar con ellas todo el tiempo posible. Son muy importantes para mí”, explicó Takaoka mientras sostenía a sus dos perros en el refugio. El Hospital Animal Ryunosuke comenzó a admitir evacuados con mascotas durante el devastador terremoto de 2016 y volvió a abrir sus puertas inmediatamente después del seísmo registrado el 28 de julio. Para ello, habilitó como alojamiento temporal varias aulas de su escuela de formación de enfermería veterinaria, con espacios separados para propietarios de perros y gatos. El director del centro, Ryunosuke Tokuda, defiende que durante una emergencia las familias no deberían verse obligadas a separarse de sus animales. “Durante los desastres es natural que perros y gatos permanezcan junto a sus familias. Sin embargo, quienes no tienen mascotas suelen preocuparse por las pulgas, los olores, las alergias o el ruido. Por eso muchos refugios no permiten que personas y animales se alojen juntos”, señaló. Según Tokuda, las instalaciones tienen capacidad para albergar hasta 100 personas con sus mascotas. El miércoles acogían a 26 evacuados y sus animales, aunque esa cifra ha ido disminuyendo gradualmente a medida que se han restablecido los servicios básicos en algunas zonas afectadas. “El problema es que los propietarios no quieren evacuar dejando atrás a sus mascotas; quieren permanecer junto a ellas. Por eso los refugios que admiten animales son absolutamente necesarios”, añadió. El balance oficial del terremoto elevó el viernes a 36 el número de fallecidos, según el Gobierno de la prefectura de Kumamoto. Miles de personas continúan sin electricidad o agua corriente y muchas de ellas siguen alojadas en centros de evacuación repartidos por la región.