Las heridas que no sangran en los niños de Gaza.
Médicos Sin Fronteras intenta curar los traumas psicológicos de la guerra en los niños.
Más de un millón de niños viven en la Franja de Gaza. Ninguno ha estado a salvo. Esta guerra no solo los traumatiza, también afecta a su visión del mundo. Su salud mental está malherida. Han tenido que huir, han perdido sus casas, los más pequeños no saben que significa la palabra hogar. En esta tienda de campaña de Médicos Sin Fronteras tratan de ayudarles a superar sus traumas psicológicos. Muchos han visto cuerpos mutilados y conocen el olor de la sangre derramada. Son traumas que no han ocurrido solo una vez, sino muchísimas veces para la mayoría. Bajo la lona de esta tienda intentan devolverles cierta confianza en el mundo, porque los niños necesitan creer que el mundo puede ser bueno y que la gente no quiere hacerte daño. Recuperar la sensación de seguridad será una tarea larga. Pero los psicólogos insisten en que los niños pueden recuperarse cuando vuelven a encontrar protección y estabilidad. Y eso también es una forma de reconstruir Gaza.