La guerra se extiende por Oriente Próximo.
Los ataques de los rebeldes hutíes amenazan el tráfico marítimo en el mar Rojo.
La guerra civil de Yemen que ya dura doce años parecía adormecida desde la tregua de 2022, pero ahora ha vuelto a despertar. Y lo ha hecho dureza. En apenas unos días, los rebeldes hutíes aliados de Irán, han avanzado por la costa del Mar Rojo, y han ampliado su presencia sobre las islas que dominan el estrecho de Bab el-Mandeb. que conecta el océano Índico con el Mar Rojo y, más al norte, con el Canal de Suez. Un estratégico paso que ha multiplicado su valor porque con el tráfico marítimo prácticamente paralizado en Ormuz. Arabia Saudí necesita más que nunca esta salida hacia el Mar Rojo, por eso durante las últimas 48 horas Las fuerzas aéreas saudíes han lanzado más de un centenar de bombardeos contra los hutíes mientras que las tropas del Ejército del gobierno yemení han lanzado por tierra una feroz contraofensiva para intentar recuperar las posiciones costeras frente al mar Rojo
donde han producido intensos combates. Por su parte los hutíes han lanzado un ataque con drones contra una base militar en el sur de Arabia Saudí. Por ahora no hay cifras de muertos de estos enfrentamientos. Sin embargo, sí que hay miles de civiles están huyendo de la guerra
y escapando a países vecinos como Yibuti para escapar de la muerte. La guerra de Yemen no solo ha puesto en jaque el comercio mundial de petróleo y gas también ha puesto en cuestión la alianza entre Arabia Saudí y Estados Unidos ya que, según medios estadounidenses, el príncipe saudí Mohamed Bin Salman pidió a Donald Trump que atacase a los hutíes en Yemen, pero el presidente se negó porque con las elecciones de mitad de mandato en EE. UU. a la vuelta de la esquina, y no es el momento adecuado. Mañana en Omán se celebrará una importante reunión a la que asistirán todos los países del Golfo Pérsico incluidos Irán y Arabia Saudí para buscar soluciones que detengan los conflictos que golpean la región y sacuden la economía del mundo.